Los hombres representan casi tres de cada cuatro personas fallecidas en las carreteras estadounidenses. En 2024, 28.385 hombres murieron en accidentes frente a 10.764 mujeres. Esto supone el 72,3% del total de muertes en carretera, una diferencia de más de 17.000 vidas en un solo año.
Esto no es consecuencia de un mal año aislado.
La diferencia se mantuvo constante en todas las estaciones, durante todos los periodos festivos y con todos los niveles de tráfico registrados. Incluso durante los ajetreados meses de verano, los hombres siguieron constituyendo la clara mayoría de los fallecidos. Solo en agosto, 2.677 hombres perdieron la vida, la cifra más alta de cualquier mes. Ninguna época del año redujo esta diferencia, ni ninguna región del país la modificó.
La causa reside principalmente en el comportamiento, no en los kilómetros recorridos. Los hombres son más propensos a exceder los límites de velocidad, a conducir de forma agresiva, a no usar el cinturón de seguridad y a conducir bajo los efectos del alcohol. Las investigaciones vinculan esta diferencia con la asunción de riesgos, más marcada entre los hombres jóvenes, aunque se observa en toda la población masculina adulta. El patrón no se refiere a quién conduce más, sino a cómo conduce.
Principales conclusiones:
Los hombres representaron el 72,3 % de las muertes en carretera en EE. UU. en 2024 (28.385 frente a 10.764 mujeres).
La brecha se mantuvo constante en todas las estaciones y niveles de tráfico.
Agosto registró el mayor número de muertes masculinas, con 2.677.
Años de campañas, la misma brecha.
Lo más llamativo es lo poco que ha variado esta brecha. A pesar de décadas de campañas de seguridad vial, campañas publicitarias y políticas públicas, la proporción entre muertes masculinas y femeninas en carretera apenas ha cambiado. Las herramientas diseñadas para reducirla no han dado resultado. Año tras año, la proporción se mantiene cerca de tres a uno.
Esto pone de manifiesto una cruda realidad sobre cómo se promueve la seguridad vial entre el público. Los mensajes generales, dirigidos a todos los conductores por igual, no llegan al grupo de mayor riesgo.
Si los hombres siguen muriendo a una tasa casi tres veces mayor que la de las mujeres temporada tras temporada, el enfoque actual está muy lejos de alcanzar su objetivo.
El contraste es evidente si se compara con el esfuerzo invertido. Cada año se invierten miles de millones en campañas de seguridad vial y anuncios publicitarios, pero la atención mediática se mantiene constante. Un problema tan grande y tan bien planteado rara vez se aborda como la incógnita que realmente es.
Un patrón que pasa desapercibido
La brecha de género en las muertes por accidentes de tráfico es una de las cifras más estables en los datos de accidentes de EE. UU., pero rara vez recibe la atención que merece.
Un 72 % de mortalidad masculina que se mantiene firme en todas las estaciones, a pesar de años de esfuerzos por reducirla, es a la vez un problema de seguridad pública y una pregunta sobre por qué las soluciones siguen siendo insuficientes.
El conjunto completo de datos desglosa las muertes por mes y muestra que la proporción de muertes masculinas se mantiene constante durante todo el año. Según un análisis de Van Sant Law, la brecha permanece prácticamente constante independientemente de la estación o el nivel de tráfico.






















